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¿Adiós a los countries?

¿Adiós A Los Countries?

En la década del 90 fueron los countries, inspirados en el urbanismo estadounidense pretendían el ideal de la vida en familia, lejos del ruido y la inseguridad de las ciudades. Hoy, se propone una versión mejorada y amplificada, los megaproyectos inmobiliarios o microcuidades que incluyen viviendas, oficinas, colegios, comercios y clubes a cortas distancias, sin necesidad de trasladarse en auto.

Este último concepto es de éxito probado. Nordelta es uno de los ejemplos; hoy viven 35.000 personas y se estima llegará a las 85.000. La gran aceptación puso en marcha nuevos proyectos en Escobar, Pilar, Uruguay, y los ya existentes comenzaron a aggiornar la promesa de calidad de vida, con una mayor oferta de servicios y mejor convivencia con el medio ambiente. Estas propuestas suman inversiones por más de US$ 1.400 millones.

Las microciudades actuales entienden que el cliente de hoy busca no sólo un entorno amigable sino que además cubra las necesidades de trabajo, esparcimiento y comercio.

Estos desarrollos sirven también como el refugio en ladrillos que buscan muchos argentinos. El proyecto Ayres en Pilar, se revalorizó de entre 30% y 300% y Nordelta duplicó su valor inicial.

También en las ciudades

En paralelo a esta corriente, avanza una tendencia que propone una urbanización integral planificada con viviendas, oficinas, centros comerciales, espacios verdes y hasta templos, pero dentro de las ciudades.

A diferencia de las microciudades, son polos que prescinden de autopistas y del auto como medio ineludible. Este concepto se focaliza en una revalorización y vuelta a las ciudades especialmente liderada por los jóvenes. El objetivo es encontrar la calidad de vida que antes parecía solamente posible fuera de los límites. No es la vuelta a la aldea ni tampoco a la megalópolis, sino que se trata de ciudades repensadas como poli-céntricas. Ya no es suficiente sólo barrios cerrados con amenities que funcionen como satélites.

De esta manera, se elimina la idea de que coexiste un lugar para vivir y otro para trabajar. En este mix de uso de la ciudad, se combinan complejos de escala que ofrecen distintas actividades, lo que trae beneficios de sustentabilidad, en el uso racional de la energía por la reducción de los desplazamientos. Y en la seguridad, ya que los espacios ocupados tienden a ser los más seguros.

La diversidad concentrada en esta suerte de microurbanización favorece, además, el negocio. En muchos casos revaloriza zonas degradadas, por ejemplo, Tabakman en la Ciudad Ribera, en el Puerto Norte de Rosario, reúne siete edificios residenciales, corporativos y de hotelería.

Queda a la vista la necesidad imperante de los ciudadanos de obtener calidad de vida y bienestar, un desafío cada vez más costoso en el que la planificación resulta determinante. El objetivo serán proyectos de urbanización seguros y sostenibles que transformen no sólo el entorno urbano, sino también la forma en que la población interactúa con su infraestructura, sus gobiernos, ciudades y medio ambiente.

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